martes, 7 de febrero de 2017

ASÍ, DE PRONTO.


El tema de la Tertulia de ayer era "Así, de pronto", que es lo que alcanzó a decir el nuevo tertuliano al que se le pidió un tema para la siguiente tertulia. Yo presenté este trabajo que espero os guste un poquito:

Así, de pronto, todo es diferente. Ayer, Crispin Miller era un reputado ejecutivo. Fue entonces cuando cometió aquella falta que cambiaría su vida. No se atrevió a hacerse responsable del despido de tantos trabajadores desesperados y seguramente agresivos. Tenía miedo de aparecer una madrugada flotando sobre el Hudson. Aunque las directrices del Consejo de Administración estaban claras: Había que reducir la plantilla en un 30 % para que la empresa incrementase un año más sus espectaculares beneficios. Se negó, y con ello demostró que no servía para Jefe de Personal. Respondió airado a su superior: “Usted no me quiere como ejecutivo, sino como ejecutor”. Y esas palabras fueron la gota que colmó el vaso. “Estás despedido” es la frase favorita del Gran Jefe. Así que recogió sus cosas en una caja de cartón y se fue a la calle sin despedirse de nadie; entre otras cosas porque nadie se había atrevido a expresar el más leve gesto de solidaridad con él, y menos aún con los prescindibles trabajadores de la boyante empresa. Hacerlo hubiera sido interpretado como cosa de radicales comunistas.
Y hoy, así, de pronto, es un paria. Las hipotecas se comerán todas sus presuntas posesiones; porque resulta que la vivienda lujosa en un barrio exclusivo, el barco, la avioneta, los tres coches, no iban a ser de él, realmente, hasta dentro de muchos años. Todo está hipotecado y es, en última instancia, propiedad de los bancos.
Hoy intentará encontrar trabajo, pero tendrá que ser muy modesto en sus pretensiones. Nada de ejecutivo, por supuesto, que ya todos sus jefes potenciales habrán recibido un informe en el que se dice que no solo no es apto para serlo, sino que su actitud lo muestra como un peligroso izquierdista, enemigo de la libertad de empresa. Así que, si encuentra algo, será un trabajo subalterno y mal pagado de camarero, albañil, barrendero… un trabajo de esos que hasta ayer no merecían la más mínima atención por su parte. Ahora recuerda que nunca ha mirado a los ojos al portero que le recoge las llaves de su coche, que nunca ha dedicado una palabra amable a su criada negra y que un barrendero siempre le ha parecido algo así como una pieza de mobiliario urbano.
Cuando ayer se enteró de lo sucedido, su mujer-florero le echó la bronca y se marchó a casa de una amiga. “Eres imbécil y cobarde”, le recriminó desde la puerta, dispuesta a pedir inmediatamente el divorcio. En cuanto a los dos niños, internos en un prestigioso colegio, tendrá que ocuparse ella, porque a él no le va a quedar un dólar en su cuenta corriente. Aunque, conociéndola, no duda en que muy pronto encontrará quien cubra sus gastos. Y percibe la evidencia de que toda su vida ha sido una mentira.
Buscará un cuartucho en un barrio modesto, que le cueste lo justo, y se encontrará rodeado de los obreros y las obreras a los que se ha negado a despedir. De todos modos, otro ejecutivo lo hará; así que nadie le va a agradecer su sacrificio. “Soy imbécil”, se dice cuando en un barucho cualquiera oye a uno de los futuros parados afirmar que en las próximas elecciones va a votar a Trump, porque “tiene un par de cojones y va a echar a los hispanos que nos quitan el trabajo”. Nadie le discute, ni siquiera los hispanos ya asentados, que temen la competencia de sus compatriotas.
Así, de pronto, Crispin Miller se ha convertido en un alienígena, en un ser que sobra, en un desgraciado homo sapiens consciente de la regresión evolutiva de su especie. Se siente rodeado de simios, de seres abyectos que se revuelcan en su propia indignidad y son capaces de reconocer como líder a un mamarracho, eso sí, cargado de millones de dólares, fatuidad hortera y argumentos demagógicos y facilones.
“Estás despedido” es la frase preferida de su antiguo jefe… y de Trump. Y así, de pronto, ha descubierto que también está despedido de su vida, de su mundo…
Mucha gente silenciosa se tira del puente de Brooklyn por las noches. Aparecen de madrugada flotando sobre el Hudson, camino el mar.

La barandilla no es muy alta, así que… Adiós, así, de pronto.       MAPérezOca.     

lunes, 6 de febrero de 2017

¡¡¡Gogogogogogogogoooooooollllll....!¡Goool!¡Goooooool!


¿Qué les parecen a ustedes los alaridos descompuestos y absurdos de los locutores deportivos de radio y televisión? ¿Han escuchado alguna vez algo más estúpido? Recuerdo cuando los locutores deportivos (me resisto a calificar de periodistas a esos energúmenos) se limitaban a gritar con alegría los goles, pero sin hacer el ridículo. Entonces llegó la moda de volverse histérico cada vez que pasaba algo en un partido, creo que el invento vino de Sudamérica, donde son capaces de elevar a los altares a Maradona por mucho que se chute de todo. ¿Y los espavientos, los abrazos o las poses pseudomíticas de los jugadores cuando marcan un tanto? Son profesionales y su trabajo cotidiano debe consistir en marcar tantos. Esas euforias enloquecidas son como si un oficinista hiciera el pino o se revolcara por el suelo de su empresa cada vez que cuadrase una cuenta. Yo me pregunto a qué viente tanto grito de entusiasmo...¡Hemos ganado! gritan los hinchas cuando un mercenario extranjero, cuya ficha cuesta una escandalosa cantidad de millones, mete a patadas una bola en un marco cuadrado. Pues vaya prodigio. Y el infeliz que ha pagado una fotunita por la entrada al campo se siente feliz y realizado con esta pseudovictoria en tercera persona. Y uno, que sabe, como deberían saber todos, qué es lo importante, tiene que resignarse a que una tercera parte del tiempo del Telediario se invierta en contarnos las gracias de esos millonarios en calzoncillos que tienen el asombroso "talento" de meter la pelotita. Patético.
Me parece que antes el fútbol era un noble deporte donde unos muchachos esforzados y voluntariosos competían por dominar una pelota con los pies. y no se las daban de genios por ello. Eran verdaderos deportistas. Las cosas se mantenían en sus límites lógicos, pero ahora, como todas las demás cosas, el fútbol se ha convertido en un espectáculo de plástico donde unos millonarios llenos de caprichos, "estrellas" del rock, ganan millones a costa de un pueblo sumido en la crisis y la estupidez. Son los tiempos.
El mundo de ahora está loco, o peor todavía, tonto. Yo creía que estas cosas pasaban durante el franquismo porque así nos distraían para que no pensásemos en política, Pero ahora, en esta llamémosla Democracia consumista de hoy, las cosas van todavía a peor. No tenemos arreglo y así nos va como nos va.

viernes, 3 de febrero de 2017

UTOPÍA Y DESENCANTO.



            Cuando en 1979 visité Moscú y desde la mítica Plaza Roja, en una noche agradable de Verano, vi la bandera roja con la hoz y el martillo flotando sobre el Kremlin, no pude evitar que unas furtivas lágrimas de emoción surcaran mis mejillas. Sin embargo, ya el corazón me había dado un vuelco desagradable al ver, a la salida del Aeropuerto, a un maletero escuálido empujando con un gran esfuerzo una carretilla atestada de maletas, mientras el sudor recorría sus modestísimas ropas. Me excusé pensando que la deriva burocrática del régimen soviético no podía desembocar más que en una democracia socialista con un pueblo culto que sirviera de agente a una alternativa racional al capitalismo y sus desigualdades escandalosas e injustas… Pero hoy debo coincidir con los planteamientos que mi amigo el profesor Manuel Alcaraz, Conseller de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación de nuestra Generalitat, expuso ayer en la presentación del ciclo de conferencias “UTOPIA Y DESENCANTO”, coordinado por el Catedrático emérito de Urbanismo José Ramón Navarro Vera en el Aula Rafael Altamira de la Sede de nuestra Universidad.  
            La conferencia estuvo a cargo de Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza. Coincidía en sus planteamientos con Alcaraz, desarrollándolos de manera brillante y con extraordinaria habilidad, de forma que en algo más de 45 minutos nos dio un análisis completísimo y complejísimo de la situación histórica y política que llevó al poder a los bolcheviques de Lenin y Trotski, a partir de los desastres originados por la participación rusa en la I Guerra Mundial y el empecinamiento del régimen zarista en mantener su estructura medieval. La enseñanza más importante que he sacado de la conferencia del señor Casanova es que la Historia no es un cuento de buenos y malos. Que los líderes políticos suelen perseguir dos cosas: construir un mundo ideal y tener poder para hacerlo. Planteamientos en los que pueden estar muy equivocados y dar lugar a situaciones terribles. Se ha denominado a la Revolución Rusa como la Venganza de los Siervos, en unas circunstancias trágicas que ya tenían precedentes en la derrota de la Guerra Ruso-Japonesa e intentos revolucionarios consiguientes. Comenzaron con la deserción de millones de soldados armados que marchaban a la retaguardia a repartir la tierra entre los campesinos, mientras el Zar se dedicaba a cazar y celebrar fiestas cerca del frente y la Zarina gobernaba a la sombra de Rasputín. Los burgueses liberales trataban de valerse del pueblo airado para expulsar a los Romanov e instaurar una democracia de estilo occidental que les favoreciese en sus aspiraciones económicas, pero ante la anarquía burocrática, la guerra desastrosa y el descontento popular, tuvieron que confiar en un líder social-demócrata, Kerenski, que no fue capaz de parar la guerra ni satisfacer las ambiciones del pueblo. La incipiente Duma o Parlamento democrático formado por todos los partidos de la revolución, mencheviques, social-demócratas, liberales, etc. fue abortada rápidamente por los bolcheviques que supieron capitalizar la energía de los soldados en armas, los campesinos, los obreros y, sobre todo, sus ya preexistentes comités revolucionarios denominados “Soviets”, para tomar definitivamente el poder en el golpe de estado de Octubre, donde, según Casanova, no pasó casi nada de puertas afuera. El mito instaurado por el cineasta Eisenstein con el pueblo asaltando el Palacio de Inivierno bajo la guía de los cañonazos del crucero Aurora no ocurrió jamás. El mito de la “Dictadura del Proletariado” fue el eslogan de que se valieron los organizados bolcheviques para que los viejos siervos creyeran que habían trocado la Dictadura de la Burguesía – en realidad una dictadura de tipo medieval donde la preponderancia no era burguesa sino feudal – por una Dictadura del Proletariado que en realidad era una dictadura de los bolcheviques. Los obreros, soldados y campesinos que habían hecho la revolución y la habían puesto en manos del partido de Lenin, veían en la cumbre revolucionaria a gente que hablaba y vestía como ellos y se identificó con ella en la convicción de que era el pueblo y sus soviets los que gobernaban. Pero desde un principio fue un solo partido muy jerarquizado y voluntarista el que ejerció el poder con una gran carga de violencia. La guerra contra el ejército blanco que pretendía retornar al irrecuperable zarismo todavía reforzó más la posición del PC soviético. Y esa es la verdad histórica. Por desgracia, la Historia nos ha demostrado que el comunismo de Lenín ha resultado ser incompatible con la democracia y la libertad ante el poder económico del capitalismo globalizador que hoy avanza sin traba alguna y sin enemigos visibles. La caída del Muro de Berlín marcó el principio de la era actual en la que es posible un Trump y una Le Pen y donde aumentan todos los días la desigualdad y la marginación bajo un capitalismo financiero, informático y consumista que tarde o temprano producirá una hecatombe de la que ha de salir una alternativa; pero esta no será, desde luego, un régimen comunista totalitario de tipo bolchevique, ni mucho menos.
            Mi conclusión particular es que jamás había aprendido tanto en solo tres cuartos de hora. Y que la realidad es sumamente compleja. Y que no hay episodios históricos en blanco y negro, pues las escala de grises es infinita. Y que, como dijo el conferenciante, solo la cultura, la capacidad de análisis y matización ponderada, la reflexión serena y no las frases facilonas de los tertulianos de la tele, serán capaces de llevarnos a buen puerto.
            Amén. 

martes, 31 de enero de 2017

VISITA A LA GENERALITAT.



El pasado martes, día 24 de enero, varios miembros de la Comisión Cívica de Alicante para la recuperación de la Memoria Histórica, fuimos a Valencia para entrevistarnos con don Ximo Puig, President de la Generalitat Valenciana, con el fin de exponerle nuestras aspiraciones. Aisitieron con el President el Conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz y la Consellera de Justicia.El President se comprometió en financiar y apoyar el monumento del puerto a los últimos republicanos que allí quedaron esperando los barcos del exilio al final de la Guerra Civil, así como la restauración del monumento a Miguel Hernández en el jardín de los Juzgados (antigua cárcel donde murió el poeta). Nos marchamos muy satisfechos por la acogida y los compromisos asumidos. Ahora solo nos queda esperar a su cumplimiento.

jueves, 26 de enero de 2017

CAMINOS QUE SE UNEN.


También para la Tertulia de ayer, presenté este poema que había compuesto en el 2001 para la boda de mi hija Natalia con Toni. No es nuevo, pero me pareció que su argumento encajaba perfectamente con el tema propuesto, "El mar y la soledad":

  CAMINOS QUE SE UNEN
(En la boda de Natalia y Toni)
                           
Yo navegaba en la mar              
entre las olas y el cielo,                   
sumido en mi soledad,                    
en un silencio de hierro.             
Mi universo era de sal,          
de peces y malos vientos,       
de faros, de lejanías               
y de rumbos más que inciertos.
                           
Vivías tú en la montaña,
muchas millas tierra adentro,
y, muy triste, suspirabas
en tus vacíos silencios.                                     
Tu universo era de rocas,                                           
de arbustos, prados y abetos,
de rebaños y cosechas
y de caminos sedientos.

Solo una cosa tenían
en común dos universos:
Por la noche las estrellas,
que presentían lo nuestro,
allá en lo alto lucían,
adornando el firmamento.

Un día fuiste a la playa
y ese día llegué a puerto,
y el amor nos presentó
en una calle del pueblo.

Y entonces una palabra
nació de los dos silencios.
Y nuestras dos soledades,
a partir de aquel momento,
ya no fueron soledades
ni rumbos ni vericuetos,
que formaron las dos juntas,
en un milagro de acierto,
un Universo común
 y una vida en su comienzo.
                        
 Y una vereda perdida
y un rumbo en el mar abierto
se unieron como en un río
que ha de llevarnos muy lejos.

No volveré a navegar
solo y triste con el viento.
Jamás volverás a estar
silenciosa, tierra adentro.
Porque el amor se comparte,
como el agua en un desierto,
cuando dos almas se abren
y se conocen dos cuerpos.

                      Miguel Ángel Pérez Oca                             
                      (28-4-2001)

LA ISLA DE AGUSTÍN CRUSOE.


El tema de la Tertulia de ayer era "El mar y la soledad" y yo presenté este trabajo que espero os guste:

LA ISLA DE AGUSTÍN.
            Agustín Crusoe tenía un primo náufrago. En realidad, ambos coincidían en esa condición, como en muchas otras cosas, y eso fue, según los astrólogos, porque además de ser parientes y compartir el ADN, habían nacido el mismo día. Dicen los cronistas de los primos Crusoe que solo ha habido otro caso de coincidencia vital tan notable como éste, el de un tal Brian, contemporáneo de Jesús de Nazaret y primo segundo de éste.
            Así que, casi en las mismas fechas en que Robinson naufragó, si bien en un océano distinto, Agustín padecía una terrible galerna, a bordo de un bergantín del que era cocinero.  El Agamenón, nave de dos palos y vela cuadrada, que desplazaba 62 toneladas de algodón y especias del Lejano Oriente, se hundió en unos minutos, arrastrando consigo a toda su tripulación, excepto al marinero Agustín, que en el momento de la desgracia supo aferrarse a un arcón que guardaba armas y utensilios, a bordo del cual llegó a las orillas de una isla desierta, donde inició una nueva vida.
            Observó con el tiempo que la isla era frecuentada por unos feroces antropófagos que iban allí para realizar sus repugnantes ceremonias. Y en una de ellas, la víctima se escapó y Agustín la escondió en su cueva, salvándola de convertirse en pic-nic canibalesco. Era una preciosa nativa de ojos grandes y profundos y voluptuosas curvas, cuyo nombre resultaba impronunciable. Así que Agustín Crusoe la rebautizó con el nombre del día de la semana en que la había conocido, feminizándolo convenientemente. Y la llamó Dominga.
            Dominga y Agustín se amaron muy pronto, aunque el destino quiso que no tuviesen descendencia, no sabemos si por causas naturales o por efecto de ciertas yerbas que ella ingería con regularidad y que el europeo bautizó como Pildoraria Antipreñata, por si acaso acertaba y se llevaba la gloria del descubrimiento. Dominga era muy ducha en el asunto de las infusiones y bebedizos, pues no en vano su abuelo había sido el hechicero de la tribu. Así que también le proporcionaba a su pareja de piel pálida otros mejunjes vegetales de efectos prodigiosos, a los que el náufrago, en su afán de descubridor botánico, dio como nombre científico Viagravegetalia Polladuris. Y así, gracias a estas ayudas, fueron muy dichosos y sus vidas transcurrían de forma placentera y distendida.
            Pero, una mañana muy tempranito, un navío de gran porte y velas blancas como la nieve se destacó del horizonte. En principio, Crusoe y Dominga, contentos como unas pascuas, encendieron una gran hoguera para llamar su atención. Y lo consiguieron. La nave ancló en una pequeña cala cercana a la cueva de Agustín y su compañera, que se presentaron a la tripulación con gran alegría por saber que estaban al fin rescatados. Sin embargo, aquellos tipos se dedicaron desde el principio a talar el precioso bosque que adornaba la isla, según decían, en busca de madera de repuesto. Después, sus pérfidas miradas hacia la inocente Dominga que iba de un lado a otro en pelotas, empezaron a inquietar a Agustín; y más cuando observó que ella le hacía ojitos al bizarro capitán del barco. Además, los marinos, una vez que acabaron con el bosque, se dedicaron a masacrar a cuantos animalitos de toda especie habían constituído el alimento de Crusoe.
            Así que cuando el barco partió, dejando la isla hecha unos zorros, Agustín vio alejarse la costa con cierto desconsuelo. Máxime cuando sorprendió a Dominga haciéndole una felación al capitán Smith. Sin pensárselo dos veces, se lanzó por la borda y regresó a nado a las playas doradas. Y allí se quedó. Confiaba en que, dado el clima del lugar, el bosque volvería a reverdecer, los animalitos supervivientes se reproducirían muy pronto y los caníbales volverían a traerle compañía, aunque esta vez no se llamase Dominga, sino Marta, por ser martes el día de su conocimiento.

De momento, y ante el salvajismo demostrado por sus paisanos, prefería quedarse solo en su isla, en medio del mar.                      
                                                            Miguel Ángel Pérez Oca.

martes, 24 de enero de 2017

LAS EMBAJADAS JAPONESAS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII, LA PELÍCULA "SILENCIO" DE SCORSESE Y LA HISTORIA DE ALICANTE.

Hasekura Tsunenaga en un cuadro que llevó de regreso a Japón. Se pueden observar las huellas de sus dobleces, al ser transportado sin el bastidor.


El pasado viernes 13 de enero de 2017, el diario alicantino INFORMACIÓN  me publicó esta carta en su sección "El lector opina":

 LA PELÍCULA “SILENCIO” Y LA HISTORIA DE ALICANTE.
Estos días se ha estrenado en los cines de Alicante la película “Silencio” del director  Martin Scorsese. La acción transcurre en el Japón del siglo XVII, durante las persecuciones contra los cristianos evangelizados por los jesuitas de Francisco Javier. Precisamente, uno de los personajes del film, el padre Valignano, había organizado en 1582, un viaje de embajada formado por cuatro jóvenes de alta cuna, en representación de los señores cristianos de Bungo, Arima y Oomura, con objeto de visitar a Felipe II y al Papa, en busca de apoyo para sus correligionarios. Pasaron por Alicante en las navidades de 1584, causando gran sensación entre los alicantinos, que les dedicaron grandes fiestas y honores. Su visita figura en las crónicas de Bendicho (1640) y Viravens (1876). La prevención que despertaron esta y otras embajadas entre los gobernantes japoneses y la creciente influencia de los sacerdotes católicos, motivaron la reacción política que desembocaría en la cruel persecución que relata la película. Mi  amigo japonés Iwata Ideaki, después de leer el capítulo dedicado a esta embajada en mi libro “Alicante, biografía de una ciudad”, me ha facilitado el punto de vista nipón sobre esta historia relacionada con nuestra ciudad y con el film de Scorsese. Gracias, Iwata.

Según las crónicas de Bendicho y Viravens, esta visita a nuestra ciudad, de paso para Roma, pertenece a la llamada Embajada Tensho, promovida por los jesuítas portugueses. Según Bendicho, otros japoneses, esta vez acompañados por franciscanos, pasaron por Alicante de regreso de Roma a principios del siglo XVII, y se alojaron en el Convento de San Francisco, sito en el lugar que hoy ocupa nuestra Delegación de Hacienda. Se trataría de miembros de la Embajada Keicho (1613- 1617), que dirigió el caballero Hasekura Tsunenaga y dejó algunos de sus compatriotas en Coria, provincia de Sevilla, iniciando allí el apellido "Japón". Ambas embajadas, dirigidas a Felipe II y Felipe III, así como al Papa, tenían importantes intenciones políticas, que alertaron al poder imperial japonés que iniciaría años más tarde la persecución religiosa que culminó con la expulsión o apostasía de los sacerdotes implicados y graves castigos e incluso ejecuciones entre los fieles japoneses. Algunos señores feudales japoneses habían abrazado la fe católica en busca de una mayor independencia del poder central, mientras que jesuitas y franciscanos intentaban controlar Japón mediante la obediencia al Papa por parte de los gobernantes católicos japoneses. Este es el nudo de la cuestión cuyo énfasis echo de menos en la película de Scorsese, que solo lo esboza sin entrar en análisis alguno.

"Silencio" tiene un enfoque personalista sobre la situación espiritual y moral del último sacerdote católico en el sur de Japón. Su resistencia a la apostasía traería la desgracia y la muerte de sus feligreses en una disyuntiva que lo enfrenta a su fe y lo hace finalmente capitular. La película, para mi gusto, peca de un exceso de metraje. La primera hora se hace pesada y podría muy bien haberse acortado sin desmerecer para nada la historia. Por otro lado, el papel de victimas, mártires, de los católicos japoneses y su iglesia misionera contrasta - y eso no se ve en la película para nada - con la consideración de que en esos mismos tiempos, la Iglesia de Roma se mostraba en su más grave y prepotente intransigencia, con su Inquisición boyante que se dedicaba a quemar en la hoguera a los herejes, los falsos conversos y los científicos contestatarios, como el filósofo y cosmólogo Giordano Bruno, quemado en Roma el año 1600, o Galileo, encerrado de por vida en su villa de Florencia, tras haber sido forzado a abjurar de su copernicanismo.

Es una pena que Scorsese, tan sensible a los temas sociales, no hubiera aprovechado "Silencio" para proponernos una reflexión sobre las intransigencias religiosas y sus implicaciones políticas, tan aplicables a nuestra actualidad mundial..