martes, 29 de diciembre de 2015

2016, EXTRAÑO AÑO EL DE HOGAÑO.



Vaya año político que nos espera. Lo del empate en la asamblea de la CUP roza ya lo surrealista, lo inverosímil. Es de esas cosas que las pones en una novela y no se las cree nadie. De hecho, en la realidad real también cuesta creérselo. 
Y lo de Rajoy diciendo que ha ganado las elecciones y que  el PSOE lo tiene que apoyar en bien de la estabilidad de la Patria, es de risa. Pero ese tío, ¿qué se ha creído, que somos idiotas? Cree el ladrón que todos son de su condición. Yo siempre he pensado que por mucho que haya sido capaz de aprobar unas oposiciones a registrador de la propiedad, o a sochantre de la Ínsula Barataria, que vendría a ser lo mismo, ES TONTO. ¡TONTO! Tonto, en el mejor de los casos, porque no quiero pensar mal de nadie, que hoy me ha pillado el día flojo. 
Y si no, los "barones/as" del PSOE, haciéndole la cama al Pedrito Guaperas y diciéndole con quién no tiene que pactar, porque los partidos de izquierdas (los de la Izquierda más o menos de verdad) "quieren romper España". Buenooooo.... Es que eso me suena al lenguaje del viejo señor Paco, el Caudillo ese, con sus conjuras judeo-masónicas. ¿Verdad? No saben, los pobres, que la Patria es una comunidad de vecinos, solo eso, y que si la comunidad trata mal al vecino del 5º y éste se pone borde, no hay Constitución que valga. Aunque para eso haría falta una mayoría cualificada y muy cabreada, que no se da. Por eso tienen razón los de la Izquierda de verdad (IU) y los de la "nueva política" (o lo que sea) cuando dicen que hay que corregir la constitución en el sentido de reconocer la existencia, dentro del Estado, de distintas naciones (es que es verdad, narices), y que sus dueños, es decir, sus ciudadanos, tienen derecho a decidir su Destino en lo Universal (que diría un viejo fascista que yo me sé). La cuestión no es obligar a los catalanes a comulgar con ruedas de molino castellanas, sino ofrecerles un proyecto de España que les resulte por lo menos tan atrayente como el de la Europa de los Ciudadanos (esa que está en la mente de todos, pero que nos la escamotean los amigos de los banqueros). 
Por otro lado, lo de la Izquierda es de pena. Teniendo más votos que la Derecha, la desunión los pone a la cola y, encima, los "obrero-españoles" del PSOE se lían a blandir banderas rojigualdas y hablar de los que quieren romper España... ¿Una,grande y libre?
Yo diría que los partidos y sus militantes son la oferta, los votantes somos la demanda, y el producto es, o debiera ser, la ideología. Así que no nos vengan con monsergas y representaciones teatrales los de la oferta política, que ya estamos hartos de tanta pantomima, por mucho que venga de la "nueva política", que comportamientos maquiavélicos como los de don Pablo Iglesias II para fagocitar a su diestra y su siniestra a PSOE e IU, ya los practicaba el señor Pericles en la Grecia clásica, que no es la de Tsripas ni la de Merimé.
Yo, si no fuera porque nadie me haría caso, propondría un Referéndum para todo el territorio nacional (que eso sí que es constitucional), con un cuestionario de varias preguntas, entre las que figurarían la posible independencia de Cataluña, la forma de Estado (Monarquía o República), las garantías institucionales de la Sociedad del Bienestar, la forma federal del Estado, la nueva Ley Electoral, etc., etc., etc. 
Esa forma de referéndum tendría varias ventajas: Sería el referéndum pedido por los independentistas catalanes, si se ven los resultados particulares de Cataluña, y que, con toda seguridad refrendarían la permanencia en el Estado Español con las nuevas condiciones de una Constitución más respetuosa con las naciones ibéricas, legitimaría la Monarquía, que ganaría posiblemente, y si no, pues viva la III República, y dejaría muchas cosas en su debido sitio. Y serviria de guión a los padres de la nueva Constitución, tan necesaria. De paso, con un pacto sobre la celebración de esa consulta podría, quiza..., formarse un gobierno de coalición de centro izquierda, que acabara con toda esta incertidumbre.
Los políticos del PSOE no lo proponen porque les falta imaginación y valor; los de Podemos porque esperan sacar tajada de unas nuevas elecciones; y el Rajoy porque a la derecha no le conviene la democracia que los deja con el culo al aire, y porque además... ¡es tonto! O algo peor.
Vaya año más extraño el de hogaño.
MAPérezOca.  

UNA VERDADERA CERDADA



El tema de la tertulia de ayer era "El Cerdo" y yo aporté esta cerdada que incluye una profunda reflexión sobre los cerdos humanos.
Ahí va:
PIG-MOLÓN.
            Porciano Tocino era un cerdo, un marrano, un cochino sin remedio. No es que perteneciera a la especie porcina de derecho, aunque de hecho le faltaba muy poco. No, él era un ser humano, pero adornado con todas las virtudes y características que distinguen a la ubérrima especie de los cerdos. Era de tez blanca y sonrosada, tenía ancha y corta la nariz e hinchados los mofletes, estaba calvo - de hecho no tenía un solo pelo en todo su cuerpo -, sus extremidades eran inusualmente cortas y su caminar, agitado y ondulante; todo un cerdo, vamos. Pero la cosa no quedaba ahí, porque en su comportamiento también era un grandísimo guarro. Desde muy pequeño gozó comiéndose los mocos, no se lavaba, se soltaba olorosos y sonoros cuescos en cualquier lugar, ya fuera en su puesto de trabajo, en una reunión de vecinos o incluso en medio de un solemne y grave funeral. Le encantaba oler efluvios nauseabundos, por lo que trabajaba sin mascarilla, como operario de la Planta Municipal de Compostaje y Tratamiento de Basuras. Su coche era una auténtica gorrinera, saturado de papeles aceitosos y restos de bocadillos; y en el asiento trasero se podía encontrar algún papel higiénico y algún condón, ambos usados. Su casa, bueno… su casa era el acabose, dado que también estaba afectado por el síndrome de Diógenes, y casi no se podía deambular por ella. Además de los más insólitos trastos, el piso estaba lleno de los restos de todas las comidas que el bueno de Porciano había devorado desde que se lo compró. Y digo devorado porque él no comía, engullía con ansia incontenible, destilando saliva y comida a medio masticar por las comisuras, entre gruñidos y eructos. A veces acudía al balneario de Chacinas a pasar unos días, porque allí había una piscina, que más que piscina era un charco, donde podía tomar baños de barro en los que se revolcaba tan a gusto, tirándose pedos, hasta que los demás clientes acababan protestando a la dirección y lo echaban del establecimiento. Porciano Tocino era un cerdo frustrado.
            Un día, leyendo una revista en la consulta del doctor Cagancho, especialista en hemorroides y enfermedades del culo, se enteró de que los transexuales habían conseguido el derecho a que la Seguridad Social les pagara la operación de cambio de sexo. “Un transexual – decía el autor del artículo - es una persona que vive en un cuerpo equivocado”, y Porciano sintió que una luz se encendía en lo más profundo de su alma.
            -¡Es lo mismo que me pasa a mí! Yo soy un cerdo en el cuerpo de un hombre – se dijo, y desde ese mismo instante luchó con denuedo para reivindicar su derecho a cambiar, si no de sexo, sí de especie. ¿Se le podría definir, así, como “trans-especial”?
            En vano acudió a la Asociación de Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales, donde no le dieron ninguna esperanza. “No es lo mismo, hombre… digo, cerdo”, le había explicado la presidenta. Y también acudió en vano a la prensa en busca de ayuda. Aunque al final consiguió que en Telecinco le dieran un papel protagonista en el programa “Sálvame”, donde se dedicó a hacer y decir guarradas para regocijo de los selectos telespectadores de esa cadena. Pero, muy pronto, los demás participantes se plantaron e hicieron una huelga para que lo expulsasen del estudio, que ya estaba lleno de pringosos residuos y olores asquerosos por obra y gracia de aquel molesto cochino.
            No obstante, con el dinero ganado en el programa, pudo viajar a Estados Unidos y poner su problema en manos del Dr. Pigson, eminente cirujano plástico que se tomó el caso como un reto fascinante. Y tras dieciséis horas de quirófano y tres meses de rehabilitación, Porciano salió de la clínica hecho un auténtico gorrino de cuatro patas.
            Hoy día vive en una gorrinera de verdad con una cerdita muy maja, en la granja que se compró en Jabugo con el dinero que le sobró tras pagar los honorarios del Dr. Pigson. Y es un cerdo feliz y molón que puede presumir de orejas puntiagudas, buenos jamones de pezuña negra y un precioso rabito en forma de sacacorchos.           

                                                                                                   Miguel Ángel Pérez Oca.

sábado, 26 de diciembre de 2015

martes, 22 de diciembre de 2015

ERA LA IZQUIERDA, ESTÚPIDOS.


Si Podemos e Izquierda Unida hubieran ido juntos a las Elecciones Generales del pasado día 20, la coalición hubiera sido la segunda fuerza más votada. Tengamos en cuenta que Podemos sacó el 20,66 % de los votos e IU el 3,67%, total, sumando las dos, el 24,33%. Teniendo en cuenta que el PP ha sacado el 28,72 y el PSOE el 22,01, la coalición Podemos+IU hubiera sido la segunda fuerza, por delante del PSOE. También tenemos que tener en cuenta que la injusta Ley Electoral española ha condenado a IU a sacar solo 2 diputados por el pecado de ir en solitario, necesitando 461.552 votos por cada uno, mientras que Podemos necesitó solo 75.207, y todavía menos PSOE y PP. Asi que habría que calcular los diputados que hubieran obtenido entre las dos formaciones unidas, que serían con toda seguridad más de los 71 que han obtenido ahora entre los dos (Por ejemplo, Podemitas, vuestro General habría entrado).
Decidme una cosa, amigos de Podemos e Izquierda Unida, ¿Sois tontos, o el protagonismo y el sectarismo os han vuelto locos? Porque esto no es una lección de matemáticas si no de moral política o, simplemente, de racionalidad. Si hubierais ido juntos, otro gallo nos cantaría a la ingenua gente de izquierdas que estos días se ha debatido entre regalar su voto a la papelera, eso sí, con la cabeza muy alta, o votar lo menos malo, tapándose la nariz. Así que no acuséis a nadie de haber sucumbido al voto útil, porque la culpa es... ¿De quién ha sido la culpa? No lo sé y creo que no quiero saberlo; para mí, es de ambos. Lo que sí sé es que entre los dos me habéis hecho polvo, a mi y a muchos otros y otras, que ahora ven cómo discutís con el PSOE sobre si su candidato (y no el vuestro) debe o no promover un referéndum en Cataluña. Y mientras la casa se queda sin barrer, y dentro de tres meses a votar otra vez y darle otra oportunidad al PP de los corruptos y los casposos. 
Y que ninguno de los dos ose decirme que la culpa ha sido del otro, porque todo se puede negociar y en todo se puede ceder, ya que antes que el predominio o, incluso, la supervivencia de unas siglas, está la que debería ser para vosotros sagrada idea del progresismo, la justicia social y la regeneración de la política; es decir, lo que algunos llamamos Izquierda, ¿Vale? 
NO OS LO PERDONO (aunque os siga votando, qué remedio). NO OS LO PERDONARÉ NUNCA, ESTÚPIDOS, PORQUE ESTA ERA LA OPORTUNIDAD DE NUESTRO FUTURO Y LA HABÉIS ECHADO A PERDER. 
                                                                
                                                                                        Miguel Ángel Pérez Oca.

PD.- ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO INFORMACIÓN, DE ALICANTE, EL 24/25-12-2013 COMO "LA CARTA DESTACADA". 

sábado, 19 de diciembre de 2015

UN ACCIDENTE MUY INSTRUCTIVO.



Niños musulmanes de Ifni.

Mis amigos de Ifni.

Ayer sufrí un accidente peatonal. Iba yo por la calle del Teatro, en mi Alicante, camino de la parada del autobús de la línea 2, para subir a mi casa, cuando vi venir un vehículo que yo creía era el que quería tomar. Comencé a correr hacia la parada, cuando, al acercarme comprobé que era de otra línea, concretamente, de la nº 3. Absorto en la averiguación del número del autobús, no reparé en el bordillo de la acera y me vi proyectado por el aire, aterrizando sobre las baldosas y dándome un doloroso trastazo en todo lo alto de mi, por otra parte, prominente nariz. Permanecí unos segundos en el suelo, un tanto aturdido, mientras la sangre manaba generosa por mi rostro. Algunos viandantes habían visto mi percance y seguían su camino, sin molestarse en socorrerme, hasta que un amable norteafricano, no sé si marroquí o argelino, se apresuró a auxiliarme y sacando una botella de agua mineral de su mochila y unas servilletas de papel me ayudó a lavarme la cara y a recuperar la verticalidad. Tan solo un simpático matrimonio español acudió a socorrerme también y a proveerme de clínex para contener mi hemorragia y poder coger el autobús que había de llevarme a casa, donde me curaría la herida.
A menudo leemos en la prensa o vemos en la televisión los horribles atentados que llevan a cabo algunos fanáticos islamistas, y en cambio nadie habla de las buenas obras que realizan la mayoría de los musulmanes. Es por esto que os cuento mi accidente, para honrar a un ciudadano norteafricano que ha demostrado ser más humano que algunos de los elegantes europeos que no se molestaron en acercarse a ver lo que me había ocurrido. Desde aquí quiero agradecer a mis tres benefactores, el musulmán y el matrimonio español, la deferencia que tuvieron conmigo.
Yo hice la mili en Sidi Ifni, territorio que hoy pertenece a Marruecos, y allí conocí a gente muy buena, de cuya amistad me sigo honrando. Estoy convencido de que la mayoría de los musulmanes son muy buenas personas, con un gran sentido de la solidaridad, el honor y la amistad, de lo que me dieron pruebas, y lamento la mala prensa que unos cuantos locos fanáticos les han procurado.
Es lamentable que las acciones de unos pocos perjudiquen a toda una comunidad religiosa de etnias. Estoy seguro de que si en lugar de yo, hubiera sido el señor Donald Trump, el que se hubiera caído, mi amigo el musulmán del otro día también hubiera sacado su botella de agua mineral y sus servilletas de papel para socorrerle

.
Pero hay gente que no aprende.
Lástima.
  

martes, 15 de diciembre de 2015

HISTORIA DE UN ÁRBOL.



El tema de la Tertulia de ayer era "el árbol" y sobre este tema he escrito el trabajo que os adjunto. Espero que os guste.

MI ÁRBOL.
            Mi árbol no era un árbol cualquiera, era un árbol excepcional, único, un árbol gigantesco y solitario de tronco multiforme y retorcido. Ya sé que podría, para mencionarlo sin caer en reiteraciones, usar sinónimos y metáforas o citar su especie, pero es que, desde muy niño, lo he llamado siempre “el árbol”, y cualquier otra definición de su ser me parecería artificiosa. Era, todo él, un universo habitado por miles de pequeños seres que allí encontraban cobijo y alimento. Las ardillas roían sus duros frutos, los pájaros anidaban en sus ramas o buscaban refugio en sus oquedades, las orugas devoraban febrilmente sus hojas para llegar a ser mariposas y los hongos y el musgo proliferaban en los húmedos rincones de su enorme y complejo cuerpo leñoso.
            Cuando lo visitaba, en mis vacaciones infantiles de verano, y me cobijaba a la sombra de su espesa hojarasca, jugaba a imaginarme su historia; aunque he necesitado ser adulto y estudioso para saber recomponerla en toda su azarosa y probable realidad.
            Seguramente, cuando el gran árbol nació, lo hizo en el seno de un inmenso bosque que ya no existe. Surgió de una semilla enterrada por las escorrentías pluviales bajo el césped y los helechos de un suelo fértil. Creció como un arbolillo débil y quebradizo que los animales del bosque respetaron por puro azar. Ningún ser humano se aventuraba entonces por el monte sin senderos donde se aferraron sus raíces, cada vez más vigorosas. Se desarrolló rápidamente y hubiera sido un árbol derecho y orgulloso de no haberle ocurrido un percance que, a la postre, fue su fortuna y el secreto de su longevidad: Una noche de tormenta, o quizá un día - quién sabe -, un rayo hendió su corteza y quebró su cuerpo, convirtiéndolo en una figura deforme y en parte calcinada. A partir de entonces, su tronco se bifurcó y se agrandó plural y enrevesado, aunque no por ello perdió su poderío; sino que incrementó el perímetro de su dominio. Y siguió creciendo con firmeza hasta llegar a ser un titán verde en lo más alto de la floresta.
            Fue por entonces cuando llegaron los hombres, provistos de hachas y sierras. Eran leñadores en busca de mástiles y vergas para los grandes veleros que surcaban los mares hacia nuevos continentes. Y así cayeron los troncos más altivos y rectos, y en los claros del bosque fueron surgiendo las primeras tierras de labor. Solo quedaron en pie, transcurridos unos años, los que, por su falta de longitud o derechura, no eran válidos para transformarse en arboladuras marineras. De todos modos, los supervivientes no estaban a salvo, pues los advenedizos labradores rapiñaban su madera para construir graneros, empalizadas o, simplemente, obtener leña para sus inviernos. Sin embargo, en una prominencia de la ladera reinaba el gran árbol, mi árbol, que los lugareños respetaron durante siglos por una atávica reverencia a su extraña y gigantesca figura. Y así me lo encontré yo en mis asuetos estivales.
            Su enorme sombra era acogedora y fresca. Uno se veía allí protegido por un ser vivo, silencioso testigo de tantas ocasiones olvidadas; y podía dormitar, leer un libro o, simplemente, dejar pasar el tiempo contemplando el horizonte de montañas azuladas y campos amarillos, mientras escuchaba rumores de brisas y trinos de pájaros.
            Después crecí, me fui lejos a trabajar y formar una familia; pero siempre me  acompañó el recuerdo de aquel ser inmenso. Hasta que un día decidí volver y revivir episodios infantiles bajo su agradable amparo.

            A mi regreso, encontré el pueblo muy cambiado, con edificios nuevos e impersonales, y calles asfaltadas; y en lontananza eché de menos la silueta grandiosa y familiar de mi viejo amigo. No lo puede encontrar, pues en su lugar se alza ahora una urbanización de chalets adosados. Allí ya no hay árbol, ni ardillas, ni pájaros, ni helechos; solo cemento y piscinas cuadrangulares, bienestar artificial con simulacros de vida enmacetada. El milenario superviviente de los tiempos salvajes ha caído al fin, víctima de la estupidez humana.                                      
                                                                                     Miguel Ángel Pérez Oca.  

lunes, 7 de diciembre de 2015

POEMA EN HOMENAJE AL POETA FRANCISCO ALONSO.


Soneto que me dedicó hace unos años mi amigo Francisco Alonso.


Es el poeta del dolor, de la muerte, de las evidencias y de la contundencia. Su verbo golpea como una piedra comprometida, como un rayo justiciero. Su voz es potente y sentida y su poesía, a la vez tierna y dura, convierte la derrota en victoria sobre los avatares de la vida.
Yo le dediqué este poema en el homenaje que se le rindió el pasado viernes:

LO PERDIMOS TODO.

Lo perdimos todo, absolutamente todo.
Perdimos nuestros tesoros y nuestras posesiones.
Perdimos nuestros proyectos y nuestros objetivos.
Perdimos el orgullo y la complacencia.
Perdimos nuestra autoridad y el respeto de los serviles.
Perdimos la razón de nuestras razones.
Perdimos normas y dogmas, responsabilidades y servidumbres.
Perdimos todas las palabras que se escriben con mayúscula.
Perdimos la fascinación por lo caro y lo raro.
Lo perdimos todo, incluso nuestras debilidades.
Y nos quedamos desnudos, como larvas trémulas.

Entonces comprendimos que nuestra desnudez era lo único que habíamos poseído siempre.
Y cuando quisimos mirar a través de nuestra piel traslúcida, vislumbramos un inmenso y enigmático espacio interior: todo un Cosmos de amor infinito, con sus galaxias y estrellas.
Y nos dimos cuenta, al fin, de que nunca habíamos sido tan libres y, por lo tanto, tan ricos.


Miguel Ángel Pérez Oca.

domingo, 6 de diciembre de 2015

FELICITACIÓN.

Os mando esta felicitación un poco temprana; pero es que quiero mandárosla antes del día 20, no sea que después se me quiten las ganas de felicitar a nadie:


miércoles, 2 de diciembre de 2015

5º ANIVERSARIO DE LA TERTULIA.

                                          Nuestra tertulia, hace 5 años.

Ayer celebramos el 5º aniversario de nuestra Tertulia. Nos reunimos los tertulianos habituales con algunos de nuestros viejos compañeros que hacía tiempo que no venían o que vienen esporádicamente, todos alrededor de una excelente cena. Como íbamos a ser muchos, el tema para esta ocasión sería un "cincuento" (relación de 50 palabras justas), en la que deberían figurar las palabras "Existe, he sido testigo".
Ahí va mi "cincuento":

ORGÓN.
Existe, he sido testigo. Lo he visto mientras huíamos despavoridos de la cafetería donde los terroristas sembraban la muerte. Sobre el cielo de la Torre Eiffel, un ser inmenso agitaba su tremendo orgasmo. Nuestra aniquilación le producía un placer infinito. Pero yo ignoro su nombre. ¿Se llamaba Dios o Lucifer?

domingo, 29 de noviembre de 2015

ARTISTAS SOLIDARIOS POR LA MEMORIA HISTÓRICA.






El pasado día 20 tuvo lugar en la Sala de Exposiciones de la Lonja del Pescado de Alicante la inauguración de la exposición "100 ARTISTAS SOLIDARIOS" , ampliada con "2015, ARTE Y DEMOCRACIA", con un total de 148 obras pictóricas, dibujos y esculturas de artistas que ceden sus obras para financiar la colocación a la entrada de nuestro puerto de la escultura "La Paloma" de Eusebio Sempere, para recordar a los últimos republicanos que no pudieron marchar al exilio a finales de marzo de 1939, acto final de nuestra terrible Guerra Civil, solo dulcificado por la gesta valerosa del capitán galés Archibald Dickson que en su pequeño buque Stanbrook pudo salvar  del cautiverio o la muerte a cerca de 3000 refugiados en la noche del 28 de ese mes.
La inauguración fue un acto muy emotivo del que os pongo algunas fotos. Hablaron, por la Comisión Cívica de Alicante para la recuperación de la Memoria Histórica, el historiador Francisco Moreno; por los artistas, el pintor José Piqueras; por el Ayuntamiento, nuestro alcalde Gabriel Echévarri y como comisaria de la exposición la pintora y miembro de la Comisión Cívica, Carme Jorques, que ha sido el alma de esta muestra y a cuyo esfuerzo y buen hacer debemos la feliz realización de la misma. Asistió una gran cantidad de público, entre el que se encontraban muchos de los artistas donantes, la diputada autonómica Llum Quiñonero y varios ediles, como el portavoz municipal Natxo Bellido, el vicealcalde Miguel Ángel Pavón, y los concejales Daniel Simón (Cultura), Maria José Espuch (Memoria Histórica y Educación), Nerea Belmonte, Víctor Domínguez, Marisol Moreno y algún otro que no tengo el gusto de conocer personalmente.
La sala tiene a la entrada una serie de paneles con frases de conocidos intelectuales alicantinos y de actividades de la Comisión Cívica, así como una proyección de audiovisuales sobre el tema. A continuación, como "Memoria de la Memoria" se muestran obras de Arcadio Blasco y Mario Candela, promotores de esta exposición que ya no están entre nosotros. Después se muestra el fondo de los 100 artistas solidarios, entre los cuales se pueden admirar obras de Adriano Carrillo, Manuel Alcorlo, María Chana, José Díaz Azorín, Carme Jorques, Antoni Miró, José Piqueras, etc. etc. etc. (ruego que me perdonen los no nombrados, porque una relación de cien artistas ocuparía demasiado espacio en este blog). Hay una muestra de dibujos de humor gráfico con obras de El Roto, Forges y Peridis, entre otros. También esculturas de Adrián y Adriano Carrillo (padre e hijo), Miguel Bañuls, Eduardo Lastres, etc. etc. etc.. Y, por fin, las nuevas aportaciones de Ricardo Fuente, Juanjo Hernández, Javier Lorenzo, Jaume Marzal, Elvira Pizano, etc. etc. etc. que componen el conjunto  "2015, Arte y Democracia" (reitero el ruego de perdón a los que no he podido figurar en esta artículo por falta de espacio).
Las obras se podrán adquirir, reservándolas en la exposición que estará abierta hasta el 15 de enero.
¡NO OS LA PODÉIS PERDER!
Miguel Ángel Pérez Oca.                        

martes, 24 de noviembre de 2015

OTRA AUSENCIA



AUSENCIA.

Hace mucho que no viene
y es en vano que la espero
con sus ojos tan azules
y sus cabellos tan negros.

Hace mucho que  no viene
y hace poco me dijeron
que se murió jovencita
y que está en el cementerio.

Hace mucho que no viene
y no le dije: “Te quiero”.
Y me perdí la ocasión
de besarla en el otero.

Hace mucho que no viene
y eso no tiene remedio.
Lo que no le dije entonces
aun me quema en el recuerdo.

            Miguel Ángel Pérez Oca.




HACE MUCHO QUE NO VIENE

Ese es el tema de las narraciones de la Tertulia de ayer.
Os pongo la mía a continuación:



AUSENCIA.
            Hace mucho que no viene. Los gatos del mercado la añoran y todos los días, a la hora acostumbrada, se reúnen en torno a la farola de la plaza, esperándola. Ella me compraba siempre un ranchito de pescado y lo depositaba allí, sobre el papel de estraza en el que yo se lo había servido. Y los gatos se lanzaban, golosos, sobre los pescaditos y después, con las panzas llenas, se restregaban con sus pantorrillas, ronroneando agradecidos. Y ella los miraba a su alrededor y una gran sonrisa iluminaba su rostro a menudo magullado por los golpes. Estos son tiempos de dictadura, de honor machista bendecido por la Iglesia, y denunciar los maltratos de un marido brutal a su esposa resulta inconcebible. “Son asuntos privados de la familia -me decía un guardia urbano-, mientras no le pegue en la calle, no podemos hacer nada”. Y ella estuvo viniendo a mi puesto durante años con marcas de la bestialidad de su esposo en el rostro y en los brazos. Él nunca le perdonó que no fuera capaz de darle un hijo varón, en el que perpetuar su orgullo de macho dominante. Y ella, a falta de hijos, a falta de cariño de su hombre, descargaba su ternura en los gatos del mercado, que la reconocían y maullaban felices a su paso. Era hermosa, o lo había sido. Sus ojos claros y su pelo negro como el azabache tendrían que haber hecho feliz a un buen marido, pero solo conseguían despertar sus celos enfermizos y moverlo a la agresión y el insulto. Y ella no podía huir, porque la Guardia Civil la hubiera devuelto al hogar, tras la denuncia del cabeza de familia, que quizá la mataría alegando una razón de honor que el juez fascista no pondría en duda antes de absolverlo. Estaba atrapada sin remedio y sus ojos enrojecidos delataban sus llantos solitarios. Estaba muerta en vida. Y ahora está muerta en muerte.
            -Pepita – me decía con ese vago terror en la mirada que la ensombrecía cada vez que lo mentaba -, si algún día te encuentras a Ramón por la calle, no se te ocurra decirle que me gasto sus dineros en comprarte comida para los gatitos.
            -Pero si son cuatro perras chicas… - le contestaba yo, excusándola.
            -Sí, pero si se entera, me mata.
            Y la mató.
            Dicen que le dio una paliza de muerte. Que había venido borracho, después de perder a las cartas. Que algún bocazas le había contado que todos los días se gastaba unos céntimos en mi pescadería, comprando comida para los gatos callejeros. Que había visto a algún rijoso, o a algún poeta, admirando en silencio sus ojos claros y su pelo negro. Fue por alguna de esas cosas, o por todas, o por ninguna. Pero la mató, y cuando se celebró el juicio, él alegó que la había sorprendido siéndole infiel y la había matado para salvar su honor. Nadie lo creyó; pero el canalla salió libre y ella, además de muerta, quedo deshonrada.
            Desde entonces la he echado de menos, y también los gatos. Y cada vez que veía a Ramón se me llevaban los demonios. Cuántas veces lo he maldecido. Cuántas veces he deseado que el pescado que le vendía reventase en sus tripas. ¡Canalla malnacido!
            Hoy ha salido un sol especial, de esos que en las mañanas de otoño doran las calles y las escamas de los pescados. Hoy, las vecinas del barrio se dan la noticia.
            -¿Sabes que el bestia de Ramón se murió ayer? Por lo visto, se atragantó con una espina de dorada y se ahogó. Y como es viudo y vive solo, nadie lo pudo ayudar…
            Y yo he mirado al cielo y a la farola bajo la que se arremolinan los gatos. Y una sonrisa de triunfo y de desquite se ha pintado en mi rostro. Después, me he reído con todas mis ganas, porque ayer, el único puesto del mercado que servía dorada era el mío.
            Hace mucho que no viene, pero los gatos siguen esperándola junto a la farola, y allí se congregan a la hora en que ella los alimentaba; aunque, desde que faltó, soy yo la que les lleva un ranchito de pescado cuando acaba mi jornada.                   

                                                                                                    Miguel Ángel Pérez Oca.

domingo, 22 de noviembre de 2015

UN TEMIBLE FUTURO ASOMA POR EL HORIZONTE.

Eclipse del 4-1-2011. Fotografía de Antonio Soler.

            Me debato entre el temor, la esperanza y la incertidumbre. Tengo la sensación de que está amaneciendo con un sol extraño, no sé si luminoso u oscuro, no sé si blanco de esperanza o negro de horror. Una vez, desde nuestras playas, tuve la ocasión de contemplar un amanecer que coincidía con un eclipse de sol. Aquí en mi tierra, el eclipse era parcial y, curiosamente, en lugar de ver salir la familiar esfera de todos los días, fueron dos puntas luminosas las que rompían el horizonte. Fue un amanecer extraño, pero todos sabíamos que en unas decenas de minutos la Luna dejaría de interponerse entre nosotros y el Sol y la esfera luminosa brillaría en lo alto con todo su habitual esplendor. No es así en esta ocasión histórica. El terror recorre Europa después de los atentados de París, porque los adocenados europeos hemos visto la tragedia terrorista en nuestro suelo, en medio de nuestros lujos y nuestros oropeles, mientras que cuando estas tragedias han ido ocurriendo en el Medio Oriente o en África, las hemos contemplado como un espectáculo lejano y molesto. Ahora nos amenazan, y en lugar de comprender mejor a los millares de fugitivos que llaman a nuestras puertas pidiendo asilo contra la barbarie, dificultamos más todavía su acogida con argumentos tan pobres como que entre ellos pueden venir también los asesinos. Dudamos de los musulmanes en general, de todo aquel cuya piel sea morena, ante la remota posibilidad de que pudiera ser un fanático amenazante. Y en lugar de hacer autocrítica para averiguar cómo los países más poderosos de la Tierra hemos llegado a esta situación mundial, queremos resolverlo machacando con bombas el territorio de origen, aunque por cada integrista muerto haya cientos de personas inocentes que pagarán su desgracia como daños colaterales. Ya se ha hecho antes, cuando el obtuso Bush contestó al ataque de las torres gemelas invadiendo un país islámico, Afganistán, gobernado por integristas, pero que no tenía mucho que ver con el tema. Después, cuando le tocó a Madrid, el Bush español de turno, un tal Aznar, se empeñó en aprovechar el rédito electoral del suceso, atribuyendo el atentado de Atocha a la ETA, y eso, descubierto a tiempo, le costó perder las elecciones. Afortunadamente, otro gobernante más honesto que él, Zapatero, tomó el relevo y mantuvo a su país fuera del conflicto internacional. Ahora se repite la historia y, en lugar de repasar los errores cometidos, ver cómo se puede trabajar en los guetos islámicos franceses para evitar el surgimiento de peligrosos conversos, y en lugar de ayudar a los pueblos del tercer mundo a desarrollarse sin frustraciones e iras, y en lugar de ahogar económicamente a los dirigentes del llamado Califato cortando de raíz los apoyos económicos, la venta de armas y la compra clandestina de su petróleo, nos ponemos los europeos a cantar la Marsellesa y aprobamos, otra vez, los dichosos bombardeos que no resuelven nada. En última instancia, el origen de toda esta tragedia que nos amenaza de forma inminente es el asqueroso e irracional Sistema Capitalista, que fija sus objetivos en las riquezas de los países subdesarrollados, para rapiñarlos en lugar de ayudarlos a que se desarrollen, y se niega a devolver a la población europea la amenazada sociedad del bienestar, que está perdiendo en su artificial crisis económica. En su loca carrera por profundizar cada vez más la brecha social de la desigualdad, promueven los guetos donde los jóvenes ignorantes, desocupados y pobres son presa fácil de los reclutadores de suicidas. Antes, frente a la amenaza del comunismo, los mismos explotadores capitalistas ponían coto a sus espurias ambiciones y consentían ciertos beneficios para el pueblo trabajador de aquí y de allende. Ahora, caído el muro, parece que ya no temen a nada. Sin embargo, el nuevo enemigo es más peligroso que el anterior, que al final se desmoronó sólo por su incapacidad de competir con el boyante bienestar occidental. En cambio, el enemigo actual es el viejo y destructivo integrismo de la Edad Media musulmana, el mismo que destruía a la maravillosa civilización musulmana de Al Ándalus en nombre del Alá terrible que adoraban Almorávides y Almohades. Es el viejo fanatismo religioso al que no le importa nada el confort de sus fieles sino el sacrificio sangriento, la muerte pretendidamente justiciera y terrorífica cuya última meta es la conversión total a un mundo donde el placer, la belleza y el gozo de la vida son pecados que se castigan con la violencia extrema.

Si nuestros magnates no son capaces de ofrecer a los pueblos pacíficos de los países pobres y a los habitantes pacíficos de nuestros guetos sociales del paro y los recortes una alternativa a la desesperación y a la violencia, nos anegará la sangre de la venganza fanática que ellos mismos, nuestros ricos locales, con su egoísmo habrán fomentado.  Aunque a ellos, seguramente, les importa muy poco, porque siempre habrá algún paraíso fiscal donde esconder sus tesoros y donde construir sus palacios. Incluso las guerras favorecen sus ambiciones, porque el negocio de las armas produce pingües beneficios, como la compra de petróleo barato y otros negocios inconfesables. Por cierto, ¿saben ustedes que el Estado Español vende tanques a la Arabia Saudí wahabita?  Pues eso.  

domingo, 15 de noviembre de 2015

¡PARÍS!


Intento pensar fríamente. Intento comprender dónde está el origen de la locura más terrible de toda la Historia de la Humanidad. Nunca hubo un régimen de locos que tuviera a su disposición un ejército de suicidas. Y ahora ocurre. Pero no solo en Europa, no solo en nuestro mundo rico y feliz. Todos los días muere gente en Siria y los que vienen huyendo del terror no son bien recibidos aquí. Hasta hay quien les echa la culpa o insinúa que los terroristas vienen confundidos con los refugiados, como si los asesinos suicidas necesitasen jugarse la vida en una patera para venir aquí. Los terroristas tienen medios para venir y morir aquí, llevándose por delante a unos cuantos "infieles". ¿Cómo puede haber una religión (o una determinada interpretación de una religión), que crea en un Dios que se complace en que uno de los suyos se inmole asesinando a gente inocente? El Papa Francisco ha dicho que eso es una blasfemia, y yo, si no fuera agnóstico, estaría de acuerdo con él.. Pero hay que ir más lejos, hay que ver el calvario de los palestinos, hay que ver a nuestros "amigos" saudíes financiando a los locos islamistas, hay que ver a la CIA, hace unos años, armando e instruyendo a los integristas de Afganistan para que se cargaran a los soviéticos. Ellos despertaron a la bestia y ahora no saben cómo detenerla. Han metido la pata en Irak, en Libia, en Siria, en Palestina y han sembrado la locura suicida en una civilización que todavía está en la Edad Media... pero con Kalasnikovs a su disposición. Por cierto,¡quién les vende las armas? Como dice un amigo mío "Los pecados del Imperialismo los paga el trabajador palestino, sirio y europeo". Y ahora ¿qué? ¿Qué hacemos? ¿Votamos a la extrema derecha para que expulse a todos los musulmanes, sean pacíficos (la mayoría) o asesinos? ¿Apoyamos unos bombardeos generalizados sobre Siria y su Estado Islámico aunque nos carguemos a mujeres y niños que no tienen culpa de nada? ¿No sería eso también terrorismo? ¿Qué hacemos?
¿Habéis visto en la película "Fantasía" de Walt Disney el episodio de El Aprendiz de Brujo? Es lo que más se parece a esta situación, pero con sangre, con mucha sangre y mucho loco fanático dispuesto a creer en un Dios cruel e imposible. Estamos llegando al fondo.

sábado, 14 de noviembre de 2015

LA IMPERDONABLE DESUNIÓN DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA.


Soy muy viejo, y vi, ya mayorcito, el retorno de la Democracia después de que se muriera el viejo monstruo fascista. Entonces apareció en los medios un joven con gran facilidad de palabra, acompañado de otros jóvenes brillantes e ingeniosos que le hacían la corte. Afirmaban ser los verdaderos socialistas, y decían que "Hay que ser socialista antes que marxista", que a mi me sonaba a algo tan tonto como cuando ahora oigo decir: "No somos de derechas ni de izquierdas, si no los de abajo contra los de arriba", como si ambas concepciones no significaran lo mismo, en los dos casos. Suplantaron a los viejos y verdaderos socialistas que habían estado cuarenta años luchando contra la dictadura, fagocitaron a los socialistas del interior que habían surgido en la universidad con el liderazgo de viejos profesores y, después, gobernaron como neo liberales más que como socialdemócratas. Crearon una clientela fiel a sus figuras y el Sistema, que estaba "atado y bien atado", se perpetuó, hasta ahora.
¿Estamos viviendo ahora un fenómeno parecido? Habría que pensar en ello.
La censura interna contra la libertad de expresión es un síntoma muy significativo.
Creo que deberíamos hablar claro todos. Total, la imprescindible unidad de la Izquierda para que la Derechona y la nueva derecha reciclada no se perpetúen, ya se ha ido a la porra. Y con la desunión de  la izquierda y el impuesto protagonismo mediático de unos cuantos políticos de la "nueva ola", éstos tendrán asegurado su escaño, aunque dudo que lleguen a gobernar algún día, eso es todo. Y muchos se apuntarán, o ya se han apuntado, a la nueva fe en los líderes de la "transversalidad ingeniosa" hija del 15M  y a la asamblea permanente, que no impide que un general o un famoso politólogo se incluyan en las listas sin primarias que valgan.
Si existiera la más mínima esperanza de que en las próximas elecciones generales se fuera a presentar una candidatura unitaria de la Izquierda, yo me habría callado estos comentarios. Pero ya estoy harto de tonterías. ¡Hay que ser marxista si se es socialista! ¡Decir los de abajo contra los de arriba es lo mismo que decir los de Izquierdas contra los de derechas! ¡El huevo frito está inventado desde el neolítico! ¿Alguien se ha preguntado si esto de dividir y desarmar a la izquierda  no es un plan astutamente concebido? Vaya usted a saber.
Yo ya sé a quién voy a votar, aunque mi voto se vaya a la papelera donde reposa también la dignidad política.
Y que conste que no soy ni seré nunca militante, como no sea de la Izquierda total.
Qué pena. 

martes, 10 de noviembre de 2015

¿NO OS DAIS CUENTA, INGÉNUOS?




¿No os dais cuenta de que nos están manipulando? Los mandamases de la derecha obtienen su poder de la mentira, de la manipulación. Los jefes de las derechas española y catalana están siguiendo una estrategia de manual. Ambos se envuelven en la bandera, ambos reclaman el monopolio del patriotismo. ambos aprovechan que estamos en campaña electoral para alcanzar sus espurios fines a costa de los ingenuos de buena voluntad. Mas provoca la presunta ira patriótica española para ser castigado, para convertirse en una víctima de la intransigencia "de Madrid" que exacerbe el patriotismo catalán. Quiere conseguir adeptos para la independencia, esa presunta independencia que permitirá a los suyos, a los explotadores de los catalanes, disponer de tribunales que no les pidan cuentas de sus fechorías económicas. Rajoy, en el fondo, necesita las provocaciones de Mas para poder reprimirlas y mostrarse enérgico e intransigente, con el fin de que los incautos de Badajoz, Toledo, Sevilla... le den sus votos y así perpetuar a su partido de derechona filofranquista y casposa en el poder. Ambos se necesitan, ambos se retroalimentan mutuamente, ambos nos toman el pelo. Los sinvergüenzas de ambos bandos fingen enfrentarse para medrar a nuestra costa... ¿No os dais cuenta?

LA MUERTE ROJA.



El tema de la tertulia de ayer era "La muerte roja" y yo presenté el trabajo que os pongo aquí. Ya me diréis qué os parece.

LA MUERTE ROJA.
            Al fin lo había conseguido, después de tantos años de investigaciones. Por un lado, había costado mucho tiempo y dinero localizar el gen de la violencia que mueve a muchos humanos a atacar y destruir a sus propios congéneres y que hace posibles las guerras y los asesinatos. Por otro, hubo que diseñar un virus artificial que matase a todos aquellos que tuvieran ese gen asesino excesivamente desarrollado.
            Al doctor Kabuki le horrorizaba la muerte violenta. La tenía clavada en los más profundos resquicios de su alma. Y así había sido desde que, siendo un niño, vio morir a su madre y a su hermano, ahogados en una patera en la que su familia intentaba llegar a las costas griegas, huyendo de la Muerte Roja en su tierra siria. Mohamed Kabuki clasificaba la muerte por colores. Para él, la mayor parte de las muertes eran Muerte Negra, que cubre de luto a los familiares del difunto, víctima de la enfermedad o el accidente, siempre prematura. Había una Muerte Blanca, la de los viejos cuya vida ha sido larga y fecunda, y que al final se apagan como una vela acariciada por la brisa; han cumplido su cometido, han vivido hasta el fin y ahora ya no le deben nada a nadie y se marchan tranquilos a descansar tras el largo viaje. Pero había una Muerte Roja, la muerte violenta, la del color de la sangre derramada por la crueldad humana, la muerte de los ajusticiados, de los caídos en batalla, de los asesinados por psicópatas y ladrones sin conciencia, o incluso la de los hambrientos, víctimas de ricos sin escrúpulos cuya ostentosa abundancia se cimenta en la miseria de los desgraciados; y también la de los que mueren por el camino, huyendo de los bombardeos y disparos de una guerra, como le ocurrió a su familia. La imagen de su hermanito muerto en la orilla decidió su futuro de investigador, y ahora podía al fin llevar a cabo su sueño y su venganza.
            Salió al jardín de su laboratorio, en la Universidad de Edimburgo, que tantos sabios y benefactores ha dado al mundo. Llevaba con él una caja metálica cerrada herméticamente. No tenía más que abrirla para que el virus letal se esparciera en el aire y comenzara su benéfica labor. El proceso de la enfermedad era muy rápido e indoloro. Al cabo de unas horas, todos aquellos humanos que tuvieran un índice de gen de la violencia superior a determinados límites morirían de repente en una especie de fulminante ataque cerebral. Era así de sencillo. Pronto empezarían a caer todos los asesinos, ladrones, proxenetas, matarifes, militares, cazadores, toreros, domadores de circo, carceleros, verdugos… y también todos los niños que todavía no habían decidido su destino, pero cuyo gen de la violencia los llevaría, seguramente, a profesiones donde pudieran ejercerla. Mohamed Kabuki había hecho cálculos y sabía que entre un 20 y un 30 por ciento de la humanidad, hombres en su mayoría, habría desaparecido en unos pocos meses. A cambio de esta hecatombe, desaparecería la crueldad para siempre  y una nueva humanidad de vegetarianos pacíficos poblaría la Tierra.
            El doctor Kabuki introdujo la llave en la cerradura de su caja metálica, aunque por un momento detuvo su acción mientras reflexionaba. Porque si era capaz de asesinar a la cuarta parte de la Humanidad, él también debía ser portador del gen maldito y sería eliminado por el virus. Sin embargo, se dijo, su muerte no sería en vano. Todavía se preguntó cuántas de las futuras víctimas no hubieran sido nunca asesinos, porque en muchas ocasiones la educación, la cultura y la inteligencia reprimen los deseos violentos. Después razonó que si no era portador del gen fatídico no sería capaz de iniciar la pandemia mortal, y si lo era, tampoco la iniciaría, porque ello significaba un suicidio impropio de un ser brutal y egoísta.

            El doctor Kabuki nunca llegó a abrir la caja, y nunca supo si lo había evitado por ser demasiado bueno o por ser demasiado mezquino. La Muerte Roja siguió cabalgando sobre la Humanidad y solo se retiraría, muy poco a poco, conforme la cultura fuera impulsando a los violentos hacia la solidaridad.                                  MAPérezOca.

lunes, 9 de noviembre de 2015

UN POEMA ESPONTÁNEO.



SOLEDAD.

Un caracol en la nieve,
y entre los hielos, la flor.
Sobre la llama se mueren
mariposas de color.

En la noche me conmueven
los afanes de un corcón.
Y a la mañana me vienen
los recuerdos de un amor.

Soledad, qué llena vienes,
cuando asomas a un balcón.
Y cuántas cosas no tienes
que añora mi corazón.

La muerte sueña a la vida,
la vida sueña al amor,
el amor sueña a la dicha
y la dicha ¿a quién soñó?

No me busques, vieja parca,
que no espero tu venida.
Cuando me suba a la barca
será soñando la vida.

Soñando se irá la vida.
En la nieve, un caracol,
entre hielos, viejas dichas,
y en el viaje, todo el sol.

                             Miguel Ángel Pérez Oca.






jueves, 29 de octubre de 2015

MARISOL, LA JUSTICIA ESPAÑOLA Y LA MECÁNICA CUÁNTICA.


            La Física actual nos representa un universo que a nivel microscópico tiene un comportamiento muy peculiar a los ojos de los humanos, acostumbrados a la realidad cotidiana donde las cosas son lo que parecen. Porque las partículas subatómicas (fotones, electrones, neutrinos, etc.) nos sorprenden siendo a la vez partículas materiales y ondas. Incluso se podría postular que todos los objetos materiales del tamaño que sean tienen a la vez función de partícula y de onda. Pero lo más curioso es que, cuando se investigan los fenómenos cuánticos, el hecho mismo de observarlos modifica el comportamiento de lo observado. Y así hay experimentos en los que un electrón se comporta como una partícula cuando un detector nos muestra su trayectoria y como una onda si apagamos el detector. Son paradojas que la Ciencia todavía no ha sabido mostrarnos de tal forma que las podamos comprender intuitivamente. Pero es así.
            En otro orden de cosas, también podemos ver cómo la intervención de quien se propone investigar unos hechos para corregir, en nuestro mundo cotidiano, una falta incrementa los efectos de la falta misma, en lugar de minimizarlos o anularlos. Veamos por ejemplo el caso de nuestra amiga Marisol Moreno, la concejala alicantina acusada de haber divulgado por los medios informáticos frases que podrían constituir, a juicio de la Fiscalía y la Judicatura, injurias a la Corona. Estos hechos se produjeron hace ya varios años, coincidiendo con la muerte de un elefante inocente por un disparo de arma de fuego realizado por don Juan Carlos de Borbón, en un desafortunado viaje a África. La difusión de las palabras de Marisol, en medio de una nube de protestas indignadas por parte de animalistas de todo el mundo, fue muy limitada y a estas alturas ya estaba completamente olvidada. Pero Marisol accede este año al puesto de concejala de Alicante por votación popular, y sus enemigos políticos sacan del pasado aquellas frases y las denuncian a los jueces. Y éstos examinan la conducta pasada de Marisol y al intentar corregirla y sancionarla, la modifican y la magnifican. Nunca se habían leído tan repetida y machaconamente los famosos y presuntos insultos al Rey y su familia por todos los medios de prensa, televisión, etc. Nunca las presuntas frases delictivas habían tenido tamaña difusión, y así el presunto daño que el juez de turno quería evitar y corregir se ha multiplicado exponencialmente. De manera que el mayor difusor de la presunta injuria es, precisamente, el Juez que la pretende combatir. Se trata de una paradoja que parece (y no sé si es) cuántica. En cuanto a los denunciantes, habría que analizar su intención: Si lo que les interesara es preservar de injurias la figura del Rey, lo mejor que podían haber hecho sería callarse y no sacar del pasado algo que ya está olvidado. Pero, claro, a ellos, a los “indignados” denunciantes, el Rey les importa un bledo. Ellos lo que quieren es perjudicar a sus enemigos políticos de la Izquierda, caiga quien caiga, sobre todo en las proximidades de unas Elecciones Generales.
            He aquí pues un fenómeno cuántico que en lugar de afectar a la física involucra a la política y a la justicia: El que juzga un hecho, en este caso, lo altera y le da la difusión que querría reprimir. Entonces, juzgar a Marisol ¿no sería una ingenuidad?
            ¿Qué le parece a usted, señor Juez? ¿No sería mejor dejar las cosas como están? Aunque a buenas horas lo haría, ahora que el asunto se ha extendido de forma imparable. Me pregunto algo que me preocupa desde mi más completa ignorancia legal: Al publicar el proceso por injurias y darle la inevitable difusión ¿no se está convirtiendo usted en involuntario cómplice de un presunto delito cuya sustancia reside, precisamente, en su difusión?
            Y perdóneme, porque yo entiendo algo de Mecánica Cuántica, pero de leyes, ni idea.

                                                                      Miguel Ángel Pérez Oca.

SIEMPRE PAGAN LOS NIÑOS.






Los culpables pertenecen a la misma clase de... ¿personas?

ALICANTE, LA CIUDAD DE LOS DESPROPÓSITOS.




Y lo malo es que muchos de estas barbaridades ya no tienen arreglo. La nueva Aduaneta que dignificaba el Portal de Elche es ya solo un montón de piedras en un solar mas allá del Cementerio; piedras de sillería que estaban numeradas para una eventual reconstrucción prometida por el alcalde de turno, pero que muchas de ellas ya han desaparecido para siempre, porque alguien se las ha llevado a su chalet. ¿Y la casa de Alberola, con su casa "modelna" incrustada? No digamos nada del antiguo Gobierno Militar en la Avenida de la Constitución, con su edificio original embutido en un edificio que pretende malamente ser del mismo estilo. O el Hotel Meliá, con su emplazamiento ad oc creado sobre el mar para contentar a un amiguete de Franco, o el gigante Riscal condenando a la sombra a todos los edificios contiguos, y el absurdo rascacielos  del Gran Sol, único en el mundo con dos paredes medianeras. La vieja torre templaria que era la ermita de la Virgen del Socorro, en el Raval Roig, destruida para poner en su lugar un aparcamiento. La vieja Lonja de Caballeros y la Puerta Ferrisa, destruidas en el siglo XIX, porque este "no es un poble vell, que es un nou Alacant". Lamentable, terrible y sobre todo irrecuperable.
Ahora nos dicen nuestros nuevos ediles que se va a quitar la horrible y hortera fachada el casino del puerto. Que se cambiará el nombre de las calles franquistas. Que se pondrá la escultura de Eusebio Sempere a la entrada del puerto, como recordatorio de los últimos republicanos y el final de la Guerra Civil. Que se repondrá el monumento a los Mártires de la Libertad. Que no se cometerá la barbaridad de autorizar el super chupi mega centro de Ikea en Rabasa. Que se llevará un especial interés en el urbanismo humanista que haga de esta ciudad un territorio habitable, sin ruidos ni molestias innecesarias; sin ese mercantilismo supeditado a los beneficios empresariales que caracterizaba al ayuntamiento de Alperi y Castedo, para dar lugar a la preponderancia de los derechos de los vecinos ciudadanos. Primero la persona, después el dinero. Primero el trabajo, después los beneficios abusivos a costa de molestias ajenas.
A ver si es verdad y Alacant vuelve a ser una ciudad donde vale la pena vivir.

miércoles, 28 de octubre de 2015

TODOS CON MARISOL MORENO.



Mañana, día 29 de octubre, a las 12 horas, habrá muchos alicantinos y alicantinas en la Plaza de nuestro Ayuntamiento. Unos irán porque se sienten amantes de los animales, otros porque son feministas y otros por que se sienten republicanos, pero todos, absolutamente todas y todos los que estarán allí lo harán porque son demócratas de verdad. Quizá Marisol expresó su indignación ante la muerte violenta de un ser tan maravilloso como un elefante con palabras de las que la "gente fina" considera inadecuadas, pero, vamos, pedir un año de cárcel por unas palabrotas me parece - nos parece - excesivo e injusto, lo diga quien lo diga. Además, Marisol dirigió sus indignados epítetos al ciudadano Juan Carlos de Borbón, como ciudadano, no como Soberano, título que muchos consideran discutible dada su procedencia de designación franquista sin sanción alguna de un refrendo popular y dado también que según la Constitución "la Soberanía reside en el Pueblo". Si se tiene una consideración especial a su presunta ofensa por ir dirigida a quien iba dirigida es que en España la ley no es igual para todos. Habría que ponderar las frases que de manera aislada en solo dos ocasiones, y no de "manera contiuada" como dice la acusación, ha difundido Marisol, para ver, primero, que fueron hechas como producto de una indignación que era compartida por miles de usuarios de las redes sociales; y también, prescindiendo del presunto ánimo de insulto, hasta qué punto son o no ciertas sus afirmaciones. No entraré en este análisis porque prefiero dejarlo a juicio del lector. Desde luego, si estas frases hubieran sido dirigidas hacia la presunta injusticia de un árbitro de fútbol en lugar de hacia la muerte violenta de un ser maravilloso por un Rey - que cualquiera consideraría mucho más grave-, habría que pedir un año de cárcel para miles de espectadores futboleros; pero claro,un árbitro es un señor particular sin sangre azul y tres siglos de reinados, muchos de ellos llenos de injusticias, crímenes de Estado, corrupciones, delitos económicos, perjurios y demás bromas de unos señores cuyo apellido los convierte en intocables. ¿Conocen ustedes la biografía de Fernando VII, conocido también como el "Rey Felón"?
 Si supiéramos lo que nos jugamos con estas osadías de ciertos juristas, todo Alicante en pleno, mejor, toda España estaría mañana en la plaza del Ayuntamiento. 

martes, 27 de octubre de 2015

TERTULIA DE CANGUROS.


Los temas que había que desarrollar en la tertulia de ayer eran: Tertulia, Canguro y Alegría. Así que con estas premisas confeccioné la redacción que os pongo. A ver qué os parece.

LA TERTULIA DE LOS CANGUROS.

Qué alegría me da cuando cada dos lunes acudo a nuestra tertulia literaria. Aunque el caso es que la primera vez que vine a ella lo hice solo para comer carne humana. Hace ya cuatro años de eso y recuerdo que me encontraba aburrido como un ornitorrinco, durante la presentación de un libro cuyo nombre no recuerdo, en la Sede de la Universidad de Cangurlandia. Mi editor, que se sentaba a mi lado en la mesa presidencial, me dijo por lo bajini, mientras el plúmbeo presentador nos soltaba su rollo: “Oye, Cangurel, ¿te gustaría cenar carne de persona humana?” Y yo, cuya curiosidad gastronómica siempre ha sido insaciable, acepté encantado. Al terminar el insulso acto, nos marchamos a una tertulia literaria que incluía cena. Entonces el grupo se reunía en la Bodega de Cangurolfo, aunque ahora nos reunimos en el lujoso hotel Cangucentrum, donde la cocina es menos exótica pero más artística, selecta y digerible, sobre todo para ser degustada a altas horas de la noche. Porque yo, si me sacan de la herbácea pitanza propia de los canguros, todo me sienta mal si a continuación me acuesto. Y es que los canguros no estamos hechos para comer carne, que ya se sabe que nos produce gases, y después, cuando saltamos por las praderas australianas, un pedo rebelde a medio salto puede provocar un aterrizaje descontrolado y catastrófico. En fin, a mí la carne de persona me supo como la de un koala, pero más grande. Y en el fondo me sentí un tanto culpable, porque pienso que los humanos son unos animalitos muy simpáticos, con su peculiar forma de andar erguidos, su vida familiar y su laboriosidad… aunque a veces hacen gala de una tremenda mala leche, que les viene, seguramente, de su pasado de depredadores grupales. En fin, no sé, pero aunque esta carne provenga de granjas especializadas, no deja de atormentarme la idea de que el pobre ser humano que me estoy comiendo ha debido sufrir bastante al ser sacrificado.  De todos modos, no es lo mismo que cuando nuestro soberano don Juancanguro I se marcha a Islandia a cazar personifantes rubios, esos gigantes humanos que viven en libertad en esa isla salvaje; porque, además de las consideraciones éticas, lo hace con el dinero de los contribuyentes. Y no caza para comer, que es una necesidad fisiológica de todo canguro que se precie, sino para divertirse; que vaya diversión debe ser ver cómo un animal de esos cae al suelo perforado por una bala de rifle. En fin, que cuando me presenté en la Tertulia de la Bodega de Cangurolfo quedé gratamente sorprendido por la concurrencia de estupendos canguros y canguras que allí se reunían, y por lo amena e ingeniosa conversación. El lector de los trabajos literarios era el doctor Cangurceda, un cangurazo de vozarrón impresionante, que después me enteré se debía a que fuma más que un carretero australiano. El mantenedor de la sesión era el propietario de la bodega que, curiosamente, no se llamaba Cangurolfo si no Canguvíctor, al que en la actualidad echamos de menos porque se ha ido a lejanas tierras nórdicas, no sé si a comer carne de personifante rubio, como un rey. La presencia femenina me resultó muy estimulante, con abundancia de escritoras y poetisas de gran calidad. Porque a mí lo que me atrae de toda cangura es su ingenio, o sea que me ponen más las cabezas que los marsupios, que conste. Pero, bueno, si se dan las dos circunstancias, pues miel sobre hojuelas, digo yo. En cuanto a los canguros presentes, además de los mencionados, había tipos muy curiosos, como uno que siempre acababa sus historias con desenlaces funestos y macabros, en los que algún canguro o cangura de bien acababa muy mal. Y con el tiempo, se han ido agregando otros eminentes y valiosos tertulianos, tanto masculinos como femeninas, eruditos o viscerales y siempre ingeniosos, que elevan sus cantos a la naturaleza, a la paradoja, a la ciencia ficción, a los más profundos sentimientos y reflexiones, para gozo de sus contertulios. En fin, que lo paso en grande en la tertulia canguresca que me llena de alegría quincenal; aunque debo confesar que yo vine aquí a comer carne de ser humano.                                           

                                                                        Miguel Ángel Pérez Oca.

jueves, 15 de octubre de 2015

UNA TARDE INOLVIDABLE EN LA PRISIÓN DE FONT CALENT


            Ayer estuve en la cárcel. Me había invitado mi amigo Alejandro, psicólogo del centro, para que diera una charla a varios internos e internas que están realizando un taller de lectura dentro de las actividades destinadas a su reinserción social. No tengo nada contra los que están recluidos en los centros penitenciarios. Gente tan valiosa como Miguel Hernández, Giordano Bruno y mi propio padre padecieron esta clase de privación de libertad, por diversos motivos atribuibles todos a la mala suerte. Generalmente, los reclusos de todas las épocas son gente que estuvo en el peor momento y en el lugar más inadecuado, o que se desenvolvieron en ambientes de los que fueron más víctimas que otra cosa. En un mundo perfecto, seguramente, no habría leyes que transgredir ni personas que corregir. Así que no quiero saber, no me interesan los motivos por los que mis nuevos amigos de Font Calent están ahí, sin Internet, sin teléfono móvil, sin libertad para desplazarse a dónde quieran y hacer lo que les dé la gana. No discuto la justicia o la presunta injusticia de su situación. Estoy convencido de que, entre mis conceptos filosóficos no hay sitio para la culpabilidad, al menos, tal como se concibe en nuestro mundo tan dado a considerar indiscutible la ley de la causa y el efecto, y el libre albedrío. Ya lo he dicho: No me importa. Solo sé que me encontré con un grupo de hombres y mujeres, la mayoría jóvenes, que me recibieron cordialmente, como a un buen amigo que venía a visitarlos y a animarles a escribir sin vergüenzas, sin miedos, sin timideces; porque tienen muchas cosas que contar y mucho tiempo para escribirlas. Por mi parte, les relaté mi experiencia de cuando yo también me vi privado de libertad durante 17 meses de servicio militar, en un puesto fronterizo de las montañas de Sidi Ifni; y donde, de hecho, aprendí a escribir, a romper mi soledad entregando a los demás mis sentimientos, mis impresiones, mis anhelos… Les había mandado varios cuentos de los que escribo para mi tertulia literaria y ayer les llevé un ejemplar de mi libro “Los viajes del padre Pinzón” que cuenta las singladuras de Colón y Magallanes por los océanos del mundo. Va destinado a la biblioteca del centro, para que todos los que lo quieran leer, crucen conmigo las luminosas aguas de este planeta y sus velas se llenen del viento glorioso de la  libertad. Vi en muchos ojos de mis nuevos amigos el brillo de la esperanza y les deseé mucha suerte en los azares de su vida futura; les deseé con toda el alma que sepan disfrutar su futura libertad, que aprovechen bien sus potencialidades y que se libren para siempre de la racha de mala fortuna que sin duda los ha llevado a Font Calent.
            Fue una tarde inolvidable que agradezco a Alejandro y a mis nuevos amigos y amigas que voy a tener siempre muy presentes en mi ánimo. Los buenos contactos humanos son los que enriquecen a ambas partes y, al menos yo, salí enriquecido de este encuentro.
            Gracias.

                                                                       Miguel Ángel Pérez Oca.

EL ÁNGEL DE PIEDRA.

El tema de la Tertulia Literaria de ayer (se celebró en miércoles porque el lunes era fiesta), fue "EL ÁNGEL DE PIEDRA", y yo presenté este trabajo en el que quiero plasmar la superioridad moral de quien reclama la libertad de pensamiento frente a los que censuran la razón en nombre de Dios o de cualquier otra palabra de las que se escriben con mayúscula.



Tumba de "San" Roberto Bellarmino en el Jesú (Roma) 
y monumento al "hereje" Giordano Bruno en Campo di Fiori (Roma)


EL ÁNGEL DE PIEDRA.
La cilíndrica mole del castillo de Sant’Angelo, en Roma, había sido en sus tiempos el enorme mausoleo del emperador Adriano, y después fue el baluarte que cerraba el Vaticano católico desde la orilla del Tíber. También ha sido cárcel hasta hace pocos años, y aún hoy se pueden ver sus celdas a lo largo del interior de su muro cuadrangular. A principios del siglo XVII, su pináculo estaba coronado por un ángel de mármol, obra de Raffaello de Montelupo, hasta que a mediados de la centuria siguiente fue sustituido por uno de bronce, mientras el original era colocado en un patio interior.
Cuando, en una mañana de enero del año 1600, un austero carruaje de caballos se detuvo ante la fortaleza, toda la guardia se dispuso a rendir honores al flamante cardenal Roberto Bellarmino. Se trataba de un joven jesuita al que se consideraba el mejor teólogo de la corte de Clemente VIII. Días atrás, como Instructor del Santo Oficio, había entregado a un preso un escrito con 8 proposiciones teológicas que éste debía aceptar, renegando de sus herejías, si quería evitar la muerte en la hoguera.
-Que traigan al reo a mi presencia - ordenó al oficial, mientras se sentaba tras la gran mesa de la sala de audiencias, acompañado por un solícito escribano.
Giordano Bruno, un fraile dominico renegado, entró en la estancia arrastrando cadenas y flanqueado por dos guardias armados. Miró al príncipe de la Iglesia con rostro burlón cuajado de hematomas y tumefacciones que deformaban su aspecto.
-Vaya, padre Bellarmino, os felicito por vuestro ascenso - dijo mientras permanecía en pie, altivo, a pesar de sus quebrantos -. Imagino que vuestra amorosa gestión por la salvación de mi espíritu, a la que debo agradecer todas las privaciones y martirios que me han proporcionado vuestros esbirros, ha debido contribuir a que ganéis prestigio ante nuestro Santo Padre, hasta el punto de que os ha nombrado cardenal.
-Dejaos de chanzas y decidme si habéis leído mi escrito de cargos y si estáis dispuesto a abjurar de vuestras repugnantes herejías - respondió Bellarmino, molesto.
-Sí, Eminencia, lo he leído y, la verdad, en cuanto a mis opiniones teológicas, no me costaría nada renunciar a ellas, porque considero que todos, incluidos vos y el Papa, podemos estar equivocados en temas tan abstrusos… Pero nunca renegaré de mis teorías sobre la infinitud y eternidad del Universo y la pluralidad de los mundos.
-¿Estáis dispuesto a morir por sostener que las estrellas son otros soles lejanos, con planetas habitados girando a su alrededor? - preguntó el cardenal, incrédulo - Eso es lo que el polaco Copérnico afirmaba que le ocurría a nuestro mundo, contradiciendo así a las Sagradas Escrituras; pero es que vos, además, lo multiplicáis por infinito.
-Sí, señor, lo sostengo porque me lo dicta la razón, y porque, en todo caso, se trata de una cuestión científica y no de fe, que muy pronto alguien podrá estudiar y demostrar, cuando se invente un aparato que acerque la visión lejana de los astros, como ya se puede hacer hoy día con las cosas pequeñas, gracias a las lentes de vidrio. Y, en última instancia, porque reclamo mi derecho inalienable a ejercer la libertad de opinión.
-Os mostráis contumaz en vuestros errores. Me temo que no tendré más remedio que leeros muy pronto vuestra sentencia de muerte en la hoguera - amenazó el prelado.
-Sí, pero la pronunciaréis con más miedo del que yo sentiré al escucharla.
El poderoso Bellarmino se marchó dando un portazo, aunque aún se volvió al oficial para ordenarle: “No lo torturéis más. ¿Para qué? Ese hombre es irrecuperable.”

Esa noche, Bruno observaría un pequeño fragmento de cielo desde la ventana enrejada de su celda, y vería la silueta del ángel de piedra recortándose contra un Cosmos infinito, increado, eterno, lleno de soles y vidas remotas, grandioso como la idea de su Dios inmanente y tan distinto del mezquino y celoso Señor de artificiales engranajes, epiciclos y esferas de cristal, diosecillo minúsculo de un mundo corto y miserable, al que creía servir Bellarmino.                                                                                                                     
                                                                   Miguel Ángel Pérez Oca.